
El músico colombo-mexicano William Tappan transforma una etapa de desconexión personal y sequía creativa en una propuesta que celebra el amor, la amistad y la música, con sonidos de rock & roll y soul.
El músico, compositor y productor colombo-mexicano William Tappan, conocido artísticamente como TAPPAN, presenta “Nunca Me Dejó el Amor”, una canción que marca un nuevo comienzo en su camino musical y rinde homenaje a las personas, los vínculos y las pasiones que permanecen incluso en los momentos más difíciles.
Con más de 20 años de trayectoria en la industria musical latinoamericana, Tappan encontró en la música una forma de reconectarse consigo mismo después de atravesar una etapa personal compleja y un período de sequía creativa. De esa experiencia nació una canción que invita a reconocer el amor que continúa presente, incluso cuando parece difícil encontrarlo.
“Hubo un momento en el que me sentí desconectado de la música y de mí mismo, pero esta canción me recordó que el amor nunca se había ido. Estaba en mi familia, en las personas que me rodean y en la música, que siempre ha sido una parte fundamental de mi vida”, comparte William Tappan.
La producción combina la energía del rock & roll y el soul con una instrumentación que incluye órgano, metales y solos que construyen una atmósfera festiva. El resultado es una pieza vital que convierte una experiencia de transformación personal en una celebración de la vida, la amistad y la gratitud.
La grabación reunió a un grupo de músicos con quienes Tappan comparte una historia artística y personal, entre ellos antiguos compañeros de Beatbrackers. La banda estuvo integrada por Aldeir Palencia en la batería, Juan Manuel Echeverri en los teclados, Nicolás Mickey en el bajo, Kike Cuao Jr. en la percusión y Orlando Barreda, conocido como Batanga, en la trompeta. También participaron Juan Felipe Cárdenas en el saxofón y Mr. P’chao en el trombón.
Más allá de su propuesta sonora, “Nunca Me Dejó el Amor” representa un reconocimiento a las amistades y a las experiencias compartidas que han acompañado al artista durante los últimos años. La canción encuentra en esos vínculos una fuente de inspiración y una manera de agradecer a quienes han sido parte de su historia.
El tema fue grabado y mezclado por Andy Quiroga en Estudios Eón y Tappan Music, mientras que la masterización estuvo a cargo de Carlos Silva en C1 Mastering.
Con este lanzamiento, TAPPAN convierte una etapa de dificultad en una declaración de gratitud y reafirma el lugar de la música como punto de encuentro, refugio y posibilidad de comenzar de nuevo.