
El previo del partido entre Atlético Nacional y Junior de Barranquilla, correspondiente a los cuadrangulares semifinales, estuvo marcado por un grave hecho de violencia. El encuentro, que se trasladó a Itagüí debido a un concierto en Medellín, tuvo un inicio turbulento luego de que barras del equipo local atacaran el bus que transportaba al Junior. El asistente técnico Juan Manuel López resultó herido tras el impacto de un objeto contra el vehículo.
Según el comunicado del Junior, el ataque ocurrió en la glorieta de Pilsen, donde se encontraba un grupo de hinchas de Atlético Nacional. “El bus en el que se desplazaba nuestra delegación hacia el estadio de Itagüí fue impactado por un objeto lanzado en la glorieta de Pilsen donde estaban reunidas las barras de Atlético Nacional”, denunció el club en sus redes sociales. El hecho generó preocupación en la delegación del equipo barranquillero, que se dirigía al escenario deportivo para disputar un partido clave.


La situación ha sido ampliamente rechazada por aficionados, periodistas y autoridades, quienes exigieron medidas urgentes para frenar la violencia en el fútbol colombiano. Hasta el momento no se ha confirmado si el incidente afectará la programación del encuentro, pero el ataque volvió a encender las alarmas sobre la seguridad en los alrededores de los estadios.
