
En un acto que marcó a las víctimas del conflicto, el exteniente Andrés Mauricio Rosero Bravo pidió perdón de rodillas a la familia de John Darío Giraldo Quintero, asesinado y presentado como baja en combate en 2003. El hecho ocurrió durante una audiencia de la Jurisdicción Especial para la Paz en Medellín, donde el exmilitar reconoció su responsabilidad tras casi dos décadas de los hechos.
Durante la diligencia, la madre y la hija de la víctima aceptaron el perdón y protagonizaron un momento simbólico al abrazar al compareciente. Según lo expuesto en la audiencia, Rosero Bravo ordenó el crimen en la vereda El Jordán, en Cocorná (Antioquia), en medio de una operación en la que civiles fueron señalados falsamente como guerrilleros y posteriormente ejecutados para inflar resultados militares.
La JEP también reveló que en estos hechos participaron integrantes del Batallón de Artillería No. 4 y que hubo coordinación con grupos paramilitares para ejecutar a las víctimas. Este caso hace parte de los llamados “falsos positivos”, uno de los capítulos más graves del conflicto armado en Colombia, y refleja los avances de la justicia transicional en la búsqueda de verdad, reconocimiento y reparación para las víctimas.
