CAR impone freno histórico a la urbanización descontrolada en zonas rurales de Bogotá y Cundinamarca

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) aprobó un nuevo acuerdo que establece condiciones más estrictas para el desarrollo urbanístico en zonas rurales y suburbanas de los municipios bajo su jurisdicción, marcando un hito en el ordenamiento ambiental territorial tras casi tres décadas. La decisión busca reducir la presión sobre el agua, los ecosistemas estratégicos, las áreas agrícolas y la sostenibilidad del territorio.

Con esta medida, la entidad fija umbrales máximos de suburbanización más restrictivos y nuevas densidades para el suelo rural suburbano, que deberán ser incorporadas por los municipios y el Distrito Capital en la actualización de sus Planes de Ordenamiento Territorial (POT), Planes Básicos de Ordenamiento Territorial (PBOT) y Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT). La reglamentación se sustenta en la Constitución y en las leyes ambientales y de ordenamiento territorial vigentes.

El acuerdo también incorpora criterios técnicos como la vulnerabilidad hídrica, el riesgo por cambio climático y la fragmentación ecológica, y establece que al menos el 70 % del área de los proyectos suburbanos deberá destinarse a conservación y restauración de vegetación nativa. Además, reduce los topes de vivienda en suelo campestre y contempla una metodología dinámica que permitirá ajustar las condiciones según avances ambientales y de gestión territorial, sin afectar la autonomía municipal.